Día de la Madre


Poesías para las mamás

Caricias

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar...

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...

El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo de gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...

Gabriela Mistral

El amor hacia una madre no tiene color de piel,
ni fronteras que cruzar, ni distancias que recorrer.
Es un sentimiento que se arraiga en tu corazón
igual como el árbol echa sus raíces en la tierra,
igual como la flor venera al sol,
igual al encuentro entre el cielo y el mar.

Una madre es lo más sagrado que pudo crear Dios,
después de El mismo, es nuestro mejor Angel de la Guarda,
nos cuida desde antes incluso de nacer
y a medida que crecemos, sigue nuestro curso por la vida
con el mismo primoroso cuidado
y al final al expirar es en sus brazos
donde nos sentimos en paz.

Los 365 días del año son especiales,
por tener a nuestra madre en nuestro corazón.
En este Día de la Madre,
hazle un especial homenaje
a esa madre querida,
escríbele mensajes diciéndole que la quieres,
hazle una poesía, mándale su flor favorita,
acorta distancias llamándola por teléfono
o cierra los ojos y piensa en ella.
Llena tu corazón de ese amor tan tierno y nada egoísta.

Marisol


A la Futura Mamá

El milagro de la vida
se está produciendo en tu cuerpo.
El milagro de tu cuerpo
gestando no deja de sorprenderte.
Cada instante de estos nueve meses son un milagro.

El momento en que conozcas ese milagro,
será, sin dudas, el momento de tu vida.
Ese momento que todos anhelamos.
Ese momento de la felicidad perfecta.

Tu cuerpo es ahora el hogar de tu bebé.
Ese cuerpo se preparó
desde tu propia gestación
para este momento.

Cada una de las células de tu cuerpo
sabe lo que debe hacer.
Tú sólo debes cuidarlas y escucharlas.
No temas pedir ayuda,
no temas decir no sé, |
no temas decir tengo miedo,
no temas decir no voy a poder,
porque desde tu seno
escucharás la voz de tu hijo
diciendo: los dos vamos a poder.

Y cuando sientas la tibieza
de su cuerpecito en tu pecho,
el milagro de la vida habrá concluido
para dar comienzo al
milagro de ser MADRE.

Autor desconocido

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